13-03-2026 10:05 pm
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Los trabajadores del Banco Bersa de Rosario fueron reincorporados tras la audiencia en el Ministerio de Trabajo

El Banco Bersa cerró este miércoles sus tres sucursales en Rosario, ubicadas en calle Santa Fe al 1300, Pellegrini al 1100 y San Martín al 4400, dejando a nueve trabajadores sin su fuente laboral. Ante esta medida, la Asociación Bancaria Seccional Rosario inició acciones gremiales; durante la jornada realizó una manifestación en la sede principal de calle Santa Fe y logró una convocatoria a una audiencia en el Ministerio de Trabajo provincial, que tras la reunión dictó la conciliación obligatoria y la reincorporación inmediata de los empleados despedidos.

Pablo Guidi, secretario adjunto de la Bancaria Rosario, explicó que semanas atrás el banco había ofrecido un régimen de retiros voluntarios a sus trabajadores. “Desde la semana pasada se avisó que había intenciones de achicamiento y se ofrecieron retiros voluntarios con una cifra mayor a la indemnización; con eso, el gremio consideró que el banco no iba a intentar otro tipo de maniobra y ahora nos enteramos del cierre de las tres sucursales con los trabajadores que no aceptaron el acuerdo despedidos”, afirmó Guidi.

Por su parte, Sergio Rivolta, secretario general del gremio, detalló la situación: “Hace aproximadamente 15 días vinieron las autoridades del Banco Bersa a Rosario y fueron a las tres sucursales para ofrecer el retiro voluntario a los 21 trabajadores. De esos empleados, 11 aceptaron. Solo un empleado decidió ir a trabajar a la sucursal de Victoria (Entre Ríos), y quedaron nueve trabajadores. Hasta ahí todo bien, no había ningún problema”.

Sin embargo, la situación se agravó: “Este miércoles llamaron las delegadas del banco al gremio, ya que habían venido los funcionarios con un escribano y un policía, y notificaron mediante acta a cada uno de los nueve trabajadores que eran despedidos porque las sucursales cerraban. De la nada apareció esta situación”, agregó Rivolta.

En respuesta, el Ministerio de Trabajo llamó a una conciliación obligatoria y ordenó la retroacción de los despidos. Además, la CGT Rosario convocó a distintos gremios a solidarizarse con la medida frente a la delegación local.

En este contexto, a pesar de que los funcionarios habían asegurado el cierre total de las sucursales, se conoció que permanecerán abiertas durante 90 días con personal trasladado desde Entre Ríos para migrar cuentas y atender a jubilados, mientras que los trabajadores locales despedidos quedan fuera de la operación. Esta decisión generó un fuerte rechazo gremial y evidencia un conflicto laboral que promete prolongarse.

Asimismo, la Asociación Bancaria alertó que “este tipo de prácticas no solo vulnera derechos laborales básicos, sino que además busca disciplinar al conjunto de los trabajadores mediante métodos propios de otra época”.

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