Dólar sin cepo: cómo fue su evolución en el primer semestre

Viernes, 1 Julio, 2016
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Ambito Financiero

Con su política de flotación administrada, el Banco Central sólo intervino esporádicamente en el mercado, principalmente en los cierres de mes ante el vencimiento de los contratos de dólar a futuro.

Con un arranque de año de $ 13,41, la divisa se movió durante enero con una moderada tendencia alcista, mientras el mercado se iba reacomodando, aún con ciertos límites en las compras mensuales. A fines del mes, el BCRA consiguió un préstamo por u$s 5.000 millones de bancos privados para robustecer sus reservas, y el dólar cerraba enero a $ 14,14.

En febrero, las liquidaciones del agro no eran suficientes para abastecer la demanda y mediados de mes, el tipo de cambio tocó por primera vez los $ 15. Fue entonces necesaria la intervención del BCRA que, hasta ese momento, no había participado en el mercado de cambios tras el levantamiento del cepo. El Central vendió u$s 41 millones y frenó alza de dólar, que pasó de $ 15,20 a $ 15,09.

"Las intervenciones son para corregir picos y evoluciones", explicaba en ese momento el titular de la entidad Federico Sturzenegger. Hasta finales de mes, la autoridad monetaria continuó desprendiéndose de divisas ya que la moneda era presionada por una creciente demanda y una fuerte desaceleración de la liquidación de divisas por parte de cerealeras. Así, acumuló durante febrero un ascenso de $ 1,72 (12,2%) y cerró a $ 15,86.

En marzo, no cambió la tendencia y el primer día hábil del mes el dólar superó los $ 16 ($ 16,09). Más allá de las ventas, el BCRA respondió con una fuerte suba de tasas en la licitación de Lebac: elevó de 30,5% a 37% el rendimiento para el plazo de 35 días.

La nueva estrategia provocó que el tipo de cambio se desinflara, ya que el mercado comenzaba a desarmar posiciones dolarizadas para apostar por la tasa en pesos, que pasaba a ser la "vedette" de las inversiones: el BCRA las llevó en la segunda semana de marzo al 38%.

A su vez, el campo se comprometía a ingresar hasta mayo u$s 7.000 millones, por lo que esa expectativa ayudaba a que la divisa retroceda posiciones, y ya cotizaba debajo de los $ 15. Fue así como cerró marzo a $ 14,89, lo que representó la primera baja mensual del año. El Central, mientras tanto, se disponía rebajar del 15% al 10% el límite de la Posición Global Neta de Moneda Extranjera de las entidades financieras para incrementar la oferta de divisas.

Este contexto se profundizó durante abril, mes en donde el Gobierno regresó a los mercados internacionales después de varios años, tras resolver el conflicto con los fondos buitre. Un mayor ingreso de divisas, hizo que el billete anotara una merma de 35 centavos (-2,3%), para finalizar a $ 14,54.

Por su parte, en mayo muchos empezaban a hablar de atraso cambiario, en momentos en que la inflación comenzaba a hacer estragos en la economía, mientras el dólar, a paso lento pero firme, continuaba depreciándose. La cuestión ahora era intentar que la divisa revierta la tendencia bajista. Para eso, los bancos oficiales comenzaban a comprar divisas a cuenta del BCRA, que luego por fuera del mercado las absorbía. Pero el dólar ya se negociaba en los mismos valores de fines de enero. En consecuencia, durante el quinto mes del año anotó su tercera baja mensual consecutiva al retroceder 25 centavos (-1,7%) a $ 14,29.

En la primera mitad de junio la historia se repitió, y el dólar no levantaba vuelo. Es más, llegó a tocar un piso de $ 14,05 el 15 de ese mes, a pesar de que el BCRA ya había empezado unas semanas atrás a recortar la tasa de las Lebac.

A partir de ahí, la autoridad monetaria regresó con firmeza al mercado y comenzó a comprar varios millones de dólares para para apuntalar la demanda. Esto hizo que el dólar interrumpiera siete semanas de caídas. Finalmente reaccionó a la continua baja de tasas, y fue el "Brexit" lo que ayudó a potenciar una fuerte disparada en poco tiempo: trepó un 10% hasta los $ 15,43 en apenas seis ruedas. En los últimos días del mes, descendió hasta los $ 15,23 de este jueves.