Macri quiere que sus ministros transpiren más la camiseta

Viernes, 16 Febrero, 2018
Autor: 
Marcelo Bonelli
Fuente: 
Clarín

La Oficina Anticorrupción decidió abrir una investigación contra el ministro de Finanzas. La decisión fue adoptada el miércoles, en un plenario y a causa de las nuevas sociedades off-shore no declaradas por Luis Caputo. La Oficina enviará un pedido oficial de informes a la Securities and Exchange Commission, la poderosa Comisión de Valores de los Estados Unidos.

En ese exhorto se pedirá a la SEC que suministre toda la información sobre el pasado financiero del ministro y su participación en fondos de paraísos fiscales.

También ─y en forma simultánea─ se resolvió solicitar un descargo oficial y completo a Caputo. La OA va a investigar si la “omisión” en declarar esas sociedades externas fue una acción “maliciosa” para ocultar operaciones incompatibles con su cargo.

Caputo no incluyó en sus declaraciones juradas de funcionario un conjunto de sociedades externas con las que operaba internacionalmente.

Ocurrió antes de ser ministro, en 2015. La acción de Laura Alonso también obedece a otra cuestión: ahora el fiscal Carlos Rívolo va a acelerar la investigación sobre esos negocios. También porque hubo una ─por lo menos─ desprolijidad de parte de los asesores del ministro: Caputo presentó en diciembre una rectificación en los “anexos secretos” de su declaración jurada.

Pero sucedió algo anormal: en esos papeles confidenciales no incluyó ninguna de las nuevas sociedades donde, según la SEC, aparece como dueño.

El ministro desacredita las denuncias. Ante los “popes” de la Casa Rosada aclaró y dio pruebas de que todo su accionar fue legal y sujeto al derecho. Así lo dijo: "Yo me fui de todas esas sociedades antes de asumir".

Caputo está tranquilo. Cuando lo consultan por las compañías, minimiza la situación así: "Ahora tengo los cinco sentidos enfocados en lo que pasa en los mercados del mundo". Y tiene todo el respaldo del Presidente. Macri sostiene que estas denuncias pretenden poner palos en la rueda en su gestión.

Sucede que Caputo es una figura clave para el andamiaje económico: está encargado de obtener el dinero que financia el colosal déficit fiscal y de permitir el “gradualismo”. Acredita una excelente reputación externa y se anotó un reciente éxito local: decidió en enero colocar 10.000 millones de dólares y se adelantó, así, a las dudas que provocó el sacudón internacional sobre la Argentina.

La cuestión, igual, mete ruido. Precisamente por la trascendencia de Caputo. El paso de la Oficina Anticorrupción produce nerviosismos. El Presidente utiliza el encuentro de Chapadmalal para enviar mensajes a sus ministros.

Clarín confirmó que Macri está molesto con varios miembros de su gabinete porque en muchos visualiza que no “transpiran la camiseta” como exige la situación.

También, porque cree que con su accionar varios de ellos ─Jorge Triaca y Luis Etchevehere-─le hicieron pagar un costo político personal e innecesario: sumó a la baja en las encuestas. Hacia fuera no dirá nada. El reto será informal y puertas adentro.

Macri le dio una nueva oportunidad al ministro de Trabajo: su tarea es torcerle el brazo a Hugo Moyano.

Triaca está operando con todo con todo. Fue el autor de los últimos embates contra Camioneros. En el operativo que lo enfrenta con Moyano, está secundado por un triunvirato de dirigentes gremiales: Jose Luis Lingeri, Héctor Daer y Andrés Rodríguez. El trío actuó ─con el ministro─ para vaciar la marcha del 21 y hacer bajar de la movilización a la mayoría de la CGT.

Hubo múltiples compromisos y de todo tipo, pero un solo argumento político: le cuestionan a Moyano su acercamiento a Cristina. Así, la ex presidenta vuelve a ser funcional a los planes de Macri. Su mejor “socia política”.

Macri ─en Olivos─ habla de los sindicalistas como de “importantes hombres de negocios”. Por eso no entiende la resistencia a los cambios. Así, repite que los gremialistas tendrían que ser los primeros en apoyar las reformas, porque ellos son los empresarios más potentes de la Argentina.

YPF es la compañía mas grande del país. Está sujeta a turbulencias, porque no se puede encarrilar su accionar: sigue cayendo la producción y tiene un serio problema de endeudamiento. Los traspiés de la firma líder generan múltiples conflictos entre su titular, Miguel Gutiérrez, y el ministro de Energía, Juan José Aranguren. Ahora empezó a terciar -en contra ambos- Mario Quintana.

Esta semana hubo otro foco de tensión por un problema presupuestario: la Casa Rosada le advirtió a YPF que el Tesoro no le va a abonar este año una deuda por 400 millones de dólares.

Se trata de una obligación que creó Axel Kicillof, por el llamado Plan Gas. La onda expansiva llega a todas las petroleras. El Tesoro pretende pagar en cómodas cuotas -y en pesos- esa obligación. Alega apremios de caja y sería una forma de licuación.

La conducción de YPF nombrará en marzo al sucesor de Ricardo Darré. El ex Ceo fue despedido por Gutierrez. Daniel González Casartelli sería el nominado.

Desde hace 5 años ocupa la estratégica dirección financiera. Durante el kirchnerismo no usaba el doble apellido. Pero se trata del mismo ejecutivo: en su gestión se generó la actual, súper-deuda de la petrolera argentina.

 

 

 

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