La obsesión de Mauricio Macri por vencer al dólar

Miércoles, 4 Julio, 2018
Autor: 
Eduardo van der Kooy
Fuente: 
Clarín

La batalla todavía no termina. El Gobierno ha tenido tres días de cierta calma con el dólar. Pero no existe ninguna garantía de que la tregua estable con los mercados esté firmada. Mauricio Macri forma ahora parte de un escenario que, con seguridad, nunca imaginó. Lidia con el capital que esperaba, le diera soporte a su gradualismo de los dos primeros años. Para compensar el ajuste con un suave crecimiento. La oposición, incluso el kirchnerismo, es casi espectadora de esa lucha. Cambiemos resiste, aunque sin disimular algunas diferencias en su bloque.

La obsesión del Presidente tiene razón de ser. La movilidad del dólar posee en la Argentina dos efectos simultáneos. Impacta por supuesto en casi todas las variables económicas. Pero su onda expansiva se extiende también sobre la gobernabilidad. Tal vez, por ese motivo, los opositores sólo se limitan a observar el espectáculo. Y van preparando el camino de la campaña. Agustín Rossi, el jefe del bloque de Diputados del FpV, aseguró que Cambiemos será apenas “un accidente de la democracia”. El santafesino moldea su candidatura presidencial. Que en ese espacio sería quizás una de varias.

El Gobierno supuso que después del acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la tranquilidad se restablecería. Pero la desconfianza continúa sobrevolando. De allí que los artilleros casi excluyentes del poder, en esta coyuntura, sean sólo un par. Luis Caputo desde el timón del Banco Central sigue con la batería de medidas. Las elevadas tasas de interés, las Lebac, la licitación de Letes (Letras del Tesoro) y la suba de los encajes. La dos últimas herramientas provocaron el descenso en la cotización de la moneda estadounidense en la última jornada.

El otro pilar que asoma es Nicolás Dujovne. El ministro de Hacienda y Finanzas hizo un juramento en Wall Street sobre el cumplimiento de las metas fiscales acordadas con el FMI. Un gesto similar realizó el propio Macri. Una argumentación similar fue desarrollada por Dujovne en el Senado ante la Comisión Bicameral de Control y Seguimiento de la deuda en el exterior. Sólo debió apartarse del libreto para responder preguntas incómodas sobre su patrimonio en el exterior. Aclaró que dejó de tener dinero fuera de las fronteras. La oposición no podía privarse de un deleite semejante.

La inestabilidad del dólar multiplica los problemas en el campo económico. Obliga, por ejemplo, a mantener muy elevadas las tasas de interés. Una señal contraproducente para cualquier intento de reactivación. Es la inquietud de Dante Sica, el nuevo ministro de Producción. Golpea sobre la inflación en varios costados. El aumento de los combustibles –el último se produjo el lunes-- es la consecuencia de la condición importadora de la Argentina. El índice inflacionario de junio se calcula ahora por encima de 3,5%.

La pelea contra la moneda estadounidense desnudó posiciones encontradas dentro del mismo Gabinete. Hay una verificación que asusta a todos: entre compra de divisas y gasto por turismo se fugan del país alrededor de US$ 2.500 millones por mes. Algo difícil de comprender y explicar ante el FMI que ha hecho un aporte millonario para intentar frenar la corrida.

Tal desproporción produce reacciones reflejas en el poder. El titular de la AFIP, Leandro Cuccioli, anunció que se cotejarán los gastos de los argentinos que asistieron al Mundial de Fútbol en Rusia con su actualidad tributaria. Se calcula que viajaron más de 40 mil personas. Se trata de una cuestión ínfima comparada con la magnitud del problema. Tampoco constituye un hallazgo. Lo mismo hizo Cristina Fernández, en 2014, en medio de la plena aplicación del cepo y otros controles, cuando el máximo campeonato se disputó en Brasil. Se desplazaron entonces mucho más de 40 mil ciudadanos. Las anomalías verificadas al final, según dijo el propio Cuccioli, no superaron las 500.

El dinero que se gasta con motivo del turismo abrió un contrapunto entre Dujovne y Marcos Peña. Señal, a lo mejor, de que las soluciones al problema de fondo se van improvisando. El jefe de Gabinete repitió que está en estudio un impuesto por los viajes al exterior. El ministro de Hacienda y Finanzas lo negó en un par de oportunidades.

Tampoco el hipotético recurso de desdoblar el tipo de cambio sería una novedad. El kirchnerismo cerró su ciclo con cuatro variaciones: dólar oficial, dólar libre, dólar tarjeta y dólar contado con liqui. Esta última, una sofisticada ingeniería financiera que terminó fomentando la adquisición de la moneda estadounidense depositada luego en cuentas en el exterior.

El gravamen al turismo –tal vez Cambiemos no lo recuerde-- nació en un tiempo nefasto de nuestro país. Fue derivación del brutal ajuste de Celestino Rodrigo en 1975. El llamado “rodrigazo”. En épocas del peronismo de Isabel. En ese momento, con una inflación que superó el 700% anual, se estipularon tres tipos de cotización para el dólar. Para transacciones comerciales a $ 26; para las financieras a $ 30; para el turismo a $ 45. No hace falta recordar cómo continuó la historia.

Las diferencias en la cima del Gobierno (Peña-Dujovne) parecen un acicate para que la oposición no se mueva de su lugar. “Es bueno que primero se pongan de acuerdos ellos. Recién después, que vengan a pedir colaboración”, apuntó uno de los dirigentes peronistas proclive a prestarse a un diálogo.

La negociación tendrá como pivote la ley de Presupuesto para 2019. Se trata de la carta de presentación y el compromiso que el Gobierno pretende exhibir ante el FMI como certificado de que las metas fiscales serán cumplidas. Habrá en juego la friolera de $ 200 mil millones de recortes. Hay gobernadores (Juan Schiaretti, de Córdoba, y Juan Manuel Urtubey, de Salta) que manifestaron su voluntad de colaborar. Aunque el intérprete ha sido Miguel Angel Pichetto, titular del bloque peronista del Senado, Argentina Federal. “Debe ser con equidad”, se ocupa de repetir.

¿Qué significaría? Que el ajuste no deberá recaer sólo en las provincias del interior. Habría que hacer números finos para que, en proporciones idénticas, también hagan su aporte los distritos administrados por Cambiemos. En especial, Buenos Aires y la Ciudad. María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta. Activos electorales que Cambiemos dispone para 2019. Tampoco podría olvidarse a Mendoza. El gobernador radical Alfredo Cornejo repite siempre que su geografía hizo el ajuste antes que las demás.

Buena parte de la discusión atraviesa a la obra pública. Macri no quiere afectar ese motor de la economía. Rogelio Frigerio se comprometió con el titular de la UOCRA, Gerardo Martínez, y de la Cámara Argentina de la Construcción, Gustavo Weiss, que se protegería dicho rubro. Pero el sentido común detona muchas dudas sobre cómo se podría llegar al recorte multimillonario pactado con el FMI sin tocar los ladrillos y el cemento.

El dialoguismo peronista no servirá para todo. Tampoco representa la única cara de la oposición. El sindicalismo en todas sus ramas (CGT, moyanismo, CTA e izquierda) aguardará las primeras evidencias de la recesión para activarse otra vez en contra del Gobierno. Los movimientos sociales, con apuntalamiento de la Iglesia, reclamaron ayuda extraordinaria ante la emergencia a la ministro de Desarrollo Social, Carolina Stanley. Esa ayuda significa sencillamente más plata. La que el Gobierno se comprometió a cuidar ante el FMI.