La historia secreta de la estrategia oficial para proteger al ministro Luis Caputo

Viernes, 6 Abril, 2018
Autor: 
Marcelo Bonelli
Fuente: 
Clarín

Mauricio Macri fue directo y felicitó de inmediato a Luis Caputo:

─Por fin se acabó el invento de la oposición.

Ocurrió durante una charla después de que el ministro de Finanzas concluyera su presentación en el Congreso.

El Presidente sostiene que con esa exposición el Gobierno terminó por desmontar una operación política que iba contra el propio corazón de la Casa Rosada: querían que renunciara el hombre que tiene la llave de los mercados internacionales para financiar los fuertes desequilibrios macroeconómicos.

Caputo garantiza los fondos del exterior para moderar el ajuste y viabilizar la reelección de Macri.

La directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, esbozó la misma tesis en la reunión privada con el Presidente. Por eso, el Gobierno cree que la oposición busca enlodar a Caputo y complicar el acceso al crédito externo.

Esa es la historia secreta que reconstruyó Clarín.

─Por fin se acabó el invento de la oposición.

─Mostré toda la documentación que acredita que tengo razón ─contestó Caputo.

Ganamos por goleada ─lanzó Macri su metáfora futbolera.

─Presidente, se terminó la infamia.

El ministro dijo que vivió las denuncias como un calvario personal y familiar.

Por eso no está arrepentido del traspié del “papelito” ni de la increíble oportunidad que les dio a los kirchneristas de terminar -para su propia tropa- la sesión en un bochorno.

El Presidente pasó por alto el desliz. Pero el ministro dejó en evidencia que conoce de finanzas y flaquea en política.

Para algunos, Caputo le dio al kirchnerismo una salida de lujo, cuando los argumentos del grupo de Axel Kicillof tambaleaban.

Kicillof hizo una larga exposición, pero nunca fue al centro de la cuestión. El ex ministro de Economía K tenía información secreta y temía que Caputo la hiciera pública: el detalle de la negociación en la que Kicillof benefició a Repsol y las abultadas comisiones que Cristina le pagó a un solo banco -el Deutsche Bank- en la colocación del Bonar 2024. Fueron del 1%, cuando ahora se da el 0,12% a un consorcio.

El griterío final -en definitiva- benefició a ambos. Hubo varios temas centrales que nunca se abordaron y que evitó la Casa Rosada.

El Frente Renovador -vía el diputado Ignacio De Mendiguren- no pudo introducir un tema clave: la bomba económica que puede generar el endeudamiento si no tiene suficiente sustentabilidad de repago.

Tampoco se profundizó sobre cómo hará la Argentina para abonar la deuda si se ensancha el rojo comercial.

El “circo” final evitó que se tratara otra cuestión: aún es secreto el lesivo contrato que Cristina firmó con el Club de París. Nadie entiende por qué Macri mantiene ocultas las cláusulas del acuerdo.

Caputo preparó la presentación con su equipo íntimo. No hizo entrenamiento previo ni contrató ningún coach, como surgió del propio Gobierno. Esa versión la dejaron trascender funcionarios que tienen enconadas internas con el ministro.

Pero igual Caputo recibió una “red de contención” de la Casa Rosada. El propio Macri habló del tema con el senador peronista Miguel Pichetto y la cuestión la siguió el jefe de Gabinete Marcos Peña.

El operador fue Federico Pinedo, presidente provisional del Senado. El martes a la tarde Caputo lo visitó en secreto. El compromiso fue armar un esquema que al menos le permitiera al ministro salir ileso del Congreso.

Pichetto se habría comprometido a facilitar las cosas. Fue evidente y claro que el antes furioso kirchnerista y ahora dócil senador del peronismo federal José Mayans manejó la sesión a favor del ministro.

Mayans fue el mejor “operador” de la Casa Rosada: mantuvo a senadores y diputados a raya y decidió terminar todo cuando comenzó el desborde y el ministro se lo exigió: “Vamos porque ya estoy muerto”.

El miércoles a la tarde Caputo le agradeció su tarea en un efusivo mensaje de texto.

El “acuerdo” para ayudar al ministro se constató en el propio recinto. Mayans bufaba junto con Caputo cuando las preguntas se repetían.

En un momento el senador le dijo, por lo bajo:

─Yo no puedo creer que te pregunten 4 veces lo mismo.

¡Ya están haciendo circo! ─exclamó Caputo.

El jefe de Gabinete Marcos Peña cree que ya se ganó la pulseada. Pero es un error.

El “affaire Caputo” todavía no concluyó: está abierta una seria investigación judicial.

La Oficina Anticorrupción envió un exhorto a la Securities and Exchange Commision (SEC), la agencia federal norteamericana que supervisa los mercados financieros. Busca constatar si las afirmaciones del ministro se corroboran con documentación.

En la Casa Rosada sostienen que se va a clausurar el expediente. Pero la directora de la OA, Laura Alonso, rechaza esas presiones: “Acá no cerramos nada”.

Antes de Semana Santa, la dependencia recibió un requerimiento del fiscal Carlos Rívolo, que exigió toda la documentación del “caso Caputo”.

Rívolo pidió -y ya obtuvo del juez Julián Ercolini- el levantamiento del secreto fiscal del ministro.

Caputo dijo en la Casa Rosada que está tranquilo. Según sus palabras, los datos de la AFIP comprobarán que la sociedad offshore es de un pariente cercano.

El Gobierno, de todos modos, dio una orden: varios operadores judiciales pretenden conocer detalles de la hermética investigación de Rívolo.