El plan de Mauricio Macri para retomar la iniciativa política y económica

Viernes, 1 Junio, 2018
Autor: 
Marcelo Bonelli
Fuente: 
Clarín

La Casa Rosada inició este jueves un plan destinado a recomponer el deterioro político que originó la crisis cambiaria y el traspié en el Congreso. Con esta ofensiva, Mauricio Macri intenta ponerle freno a la caída en las encuestas y eliminar el pesimismo -incluso- entre sus votantes .

La estrategia se definió en la verdadera mesa chica del poder: el Presidente, Marcos Peña, María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta.

Macri empezó así la reunión: “Acá estoy, atajando penales”.

Pero según su opinión, no serían penales propios sino penales cometidos por la oposición. La estrategia arrancó con el urgente veto, para superar el mal trago político, y con la insistencia en eso de descargar culpas sobre otros y omitir prolijamente aquellas que caen en territorio del Gobierno.

Macri quiere firmar rápido el acuerdo con el FMI y a partir de la estabilidad financiera -que aportaría el convenio- intentar que la economía vuelva a crecer en el último trimestre del año.

Un informe reservado del Gobierno admite que los primeros datos del segundo trimestre indican que ya hay un camino al estancamiento y la Casa Rosada prevé una retracción productiva entre julio y septiembre. Clarín confirmó que el acuerdo con el FMI está avanzado y que el anuncio se hará en sólo dos semanas.

El convenio técnico se elevará al directorio del FMI para su aprobación antes del 14 de julio. Su texto viene duro e incluye un ajuste estimado en unos 200.000 millones de pesos.

También prevé medidas antipáticas, como eliminar regímenes jubilatorios especiales y ciertos derechos laborales adquiridos en el Estado, podar todo personal contratado y el traslado a las provincias de muchos gastos, entre ellos el Fondo Docente.

El ajuste incluye desacelerar la obra pública, cosa que se instrumentará junto a una polémica medida para la industria: una absoluta flexibilidad para facilitar las importaciones, con la idea de controlar precios.

También se negocia en secreto un importante cambio en las Lebac.

Es una sugerencia clave y concreta del FMI: el compromiso sería canjear este peligroso déficit cuasi fiscal -con vencimiento a 30 días-, por bonos que tengan un año de plazo.

Federico Sturzenegger negocia la suscripción con los banqueros. No serían compulsivos, pero sí muy atractivos para ellos: habría retribuciones considerables en caso de que acepten alargar los vencimientos.

Se buscaría un “incentivo” similar al que se pactó en la casa de Enrique Cristofani, cuando los máximos banqueros aceptaron ayudar a renovar en un 100 % del último vencimiento: los bancos habrían obtenido una utilidad extra equivalente a 1.900 millones de dólares.

La nueva negociación ya trascendió en Wall Street.

Un informe de la influyente Balanz Capital dice textualmente: “El BCRA está estudiando la emisión de pagarés a un año, una vez que el mercado se estabilice para atraer fondos”. Ese exclusivo trabajo estuvo a cargo del director de Research, Walter Stoeppelwerth, y lleva un sugestivo titulo: “Argentina: se viene el invierno”.

La posición de Christine Lagarde aceitó la negociación en Washington. La jefa del FMI tiene una especie de “fascinación” personal con el Presidente y no sólo por su posición política. Ambos conversaron a solas tres veces. Dos en Buenos Aires y una por teléfono.

En las tres, Lagarde mostró mucha química con Macri. Pero eso no garantiza nada: aún sigue indefinido el monto del financiamiento, crucial para poder estabilizar a la Argentina. Por eso, el billete sigue deslizándose.

En Manhattan hablan de cifras que parecen inalcanzables: un préstamo de US$ 50.000 millones. Pero en Washington cayó muy bien el compromiso público -en la conferencia de prensa de Olivos- que el Presidente hizo a favor del recorte fiscal.

La Argentina podría obtener 6 veces su cuota: unos 27.000 millones de dólares y sumaría alrededor de 4.500 millones por renovaciones del Banco Mundial y el BID. En total unos 31.500 millones de dólares. Luis Caputo sondea un swap para hacer más contundente el anuncio.

Marcos Peña conduce el “operativo retorno” con una idea conocida: admitir que la actualidad es dura y compleja, pero prometer un futuro mejor para fin de año. Se desempolvó la vieja estrategia de Jaime Durán Barba: “El segundo semestre”, “lo peor ya pasó” y otros eslóganes sobre el porvenir.

Es la reacción, después de que la Casa Rosada recibió en el Senado una fuerte derrota política. Nunca sufrió semejante traspié. Miguel Angel Pichetto logró marcarle la cancha a Cambiemos y dejar en claro una cuestión: no se podrá aprobar el Presupuesto -clave en el acuerdo con el FMI- sin una negociación con el PJ.

Pero esa victoria tuvo un alto costo para el peronismo moderado: quedar pegados con Cristina Kirchner.La Casa Rosada quiere profundizar esa vinculación, aunque Macri está pendiente de otra cuestión.

Es el inusual “relanzamiento” -este jueves mismo - de su candidatura al 2019, un mensaje a los mercados.En Wall Street quieren saber, si seguirá Cambiemos en el poder.

También otra cuestión. Cuentan que contó frente a su mesa íntima: “El informe de Morgan Stanley lo dice bien claro: Macri, es decir nosotros, debe demostrar que tiene control y capacidad de acción en el Congreso”.

 

 

 

 

 

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