Un gobierno débil en España, al que ya le llueven los reclamos

Lunes, 4 Junio, 2018
Fuente: 
Clarín
El presidente socialista Pedro Sánchez llegó al poder con el apoyo de aliados que, ahora, pasan la factura.

La euforia y el estupor por la fugaz destitución del “popular” Mariano Rajoy, luego de que prosperara una moción de censura en su contra, y su meteórico reemplazo por el socialista Pedro Sánchez están dando paso a una sensación amarga: el gobierno que acaba de abrir los ojos será tísico, débil, le costará respirar y será presionado hasta convocar nuevas elecciones en el corto plazo.

“Este será un gobierno que hará del diálogo su forma de hacer política”, dijo el secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en cuanto se convirtió en presidente.

“Será un gobierno socialista y en minoría”, admitió su portavoz en el Congreso, Margarita Robles, quien podría ocupar un cargo en el nuevo gabinete que está diseñado Sánchez a contrarreloj para intentar llegar a celebrar el viernes próximo su primera reunión de consejo de ministros.

A pesar de haber logrado 180 votos a favor de la moción presentada para desalojar a Rajoy, el PSOE cuenta sólo con 84 diputados en el Congreso. Y el Senado, indispensable para aprobar reformas de la Constitución o del Código Penal, sigue siendo mayoritariamente del Partido Popular que lidera el ex presidente Rajoy. Gobernar no será nada fácil para Pedro Sánchez.

“Un gobierno con apoyo parlamentario débil, un gobierno monocolor es menos estable que uno que sume otras fuerzas”, dijo Pablo Echenique, secretario de Podemos, el partido de los indignados que, con sus 67 votos en el Congreso, fue el principal aliado de Sánchez para cortarle las piernas a Rajoy. Su líder, Pablo Iglesias, coqueteó desde el primer día con un cargo en el nuevo gabinete. El socialismo, por ahora, hace silencio.

Circula el rumor de que Pedro Sánchez estaría bocetando un gobierno para sobrevivir un año en el poder. El rumor asegura, además, que los grupos parlamentarios que lo han apoyado, por mínima que sea la representación que tengan en el Congreso, ya han comenzado a alzar la voz para criticar y exigir.

Nuevas elecciones. Eso es lo que ya le estaba pidiendo al socialista, que no llevaba ni 24 horas como presidente, el Partido Nacionalista Vasco (PNV), cuyo apoyo a la moción de censura fue, junto con el de los separatistas catalanes, decisivo para que hoy Sánchez se esté mudando a La Moncloa. “Debería convocar elecciones a fines de 2019 o principios de 2020”, hizo público el presidente del Euzkadi Buru Batzar (EBB) del PNV, Andoni Ortuzar.

Ciudadanos, el partido liberal que nació en Cataluña hace poco más de una década y es el que mejor se perfila en las encuestas, también le pidió a Sánchez elecciones “lo antes posible”.

“Son los mismos perros con diferentes collares”, fue la metáfora que usó para referirse a Sánchez y a Rajoy, Pau Alabajos, el portavoz del partido valenciano Compromís en Torrent, la segunda ciudad más poblada de la provincia de Valencia, que apoyó la moción de censura contra Rajoy con 4 votos.

Mientras el nacionalismo catalán espera, con expectativa, qué tipo de diálogo entablará la Generalitat con el nuevo presidente. Un separatismo que también aportó sus votos para despedir a Rajoy del poder. “Hablemos, negociemos, de gobierno a gobierno”, fueron las palabras que le dirigió a Sánchez el sábado el presidente catalán Quim Torra durante la jura de los nuevos consellers de su gabinete.

Sin citar la Constitución, la toma de posesión de los ministros puso fin a 218 días de intervención en Cataluña, cuyo primer gesto fue colocar una pancarta debajo de la imagen de Sant Jordi, en la puerta del Palau de la Generatat, allí donde hoy sólo flamea la bandera catalana: “Libertad a los presos políticos y exiliados”.