Trump aprueba los aranceles sobre China y amenaza con más gravámenes

Viernes, 15 Junio, 2018
Fuente: 
El País
La Administración publica una lista con 1.100 bienes afectados, con un gran peso de la tecnología, mientras Pekín prepara su represalia

Donald Trump anunció este viernes la imposición de aranceles del 25% sobre productos chinos por importaciones valoradas en 50.000 millones de dólares, una medida que anticipó hace meses pero que había dejado en suspenso mientras negociaba con Pekín. La lista incluye 1.102 productos con un peso significativo de la tecnología. Las tasas empezarán a aplicarse en tres semanas. La Casa Blanca advierte de que se aprobarán más restricciones por un montante similar en respuesta a las represalias. La guerra comercial parece imparable.

"A la luz del robo de propiedad intelectual y tecnológica y otras prácticas comerciales injustas, EEUU implementará un arancel del 25% sobre 50.000 millones de dólares de productos de China que contienen tecnologías industrialmente significativas", afirmó la Casa Blanca en un comunicado. "Tenemos que hacerlo porque nos tratan injustamente", comentó el presidente en un encuentro con la prensa. La Oficina del Representante de Comercio Internacional (USTR, en sus siglas en inglés) detalló poco después los bienes chinos que serán gravados en la frontera. Los divide en dos listas.

La primera está integrada por 818 productos, a los que se le aplicará el arancel a partir del 6 de julio. El valor estimado de las importaciones en este grupo asciende a 34.000 millones anuales. La segunda está compuesta por 284 productos, para los que debe llegarse aún a una determinación final. El volumen de importaciones ronda los 16.000 millones. En ambos casos incluye productos en la industria aeroespacial, tecnologías de la información y la comunicación, robótica, maquinaria, nuevos materiales y automoción. Se excluyen artículos de consumo como dispositivos móviles o televisores.

El represente de Comercio Exterior, Robert Lighthizer, argumenta que EE UU debe adoptar “una acción defensiva robusta” para proteger el liderazgo que tiene en tecnología e innovación frente a “las prácticas comerciales injustas” de China. La lista de productos, añade, está diseñada con ese propósito y contiene así tecnologías relacionadas con la política industrial “Made in China 2025”.

Lighthizer insiste que China está “trabajando agresivamente” para socavar a la industria tecnológica estadounidense, “robando nuestra propiedad intelectual y con ciber ataques a nuestras redes”. La lista final se elaboró tras un extenso análisis y se sometió a un periodo de consulta con las empresas afectadas, para determinar si las medidas podían ayudarles o provocar daños a sus negocios.

Washington puso los aranceles sobre la mesa el pasado marzo e incluso presentó una primera lista detallada de 1.333 productos que estarían sujetos eventualmente a los gravámenes. China respondió anunciando tasas sobre productos estadounidenses por un montante económico similar. Pero la aplicación quedó detenida mientras abrían unas conversaciones que, como ocurrió con la Unión Europea y las tarifas al acero y al aluminio, no han fructificado.

China representa la mayor parte del déficit comercial estadounidense (375.000 millones de dólares sobre un total de 556.000 el año pasado) y Trump ha prometido a su electorado que reducirá este desfase. Los aranceles impulsados y las represalias que se avecinan hacen previsible una escalada que puede tener consecuencias globales, habida cuenta del tamaño de las economías que se enfrentan. Pekín hizo un llamamiento a una "acción colectiva" frente a la política de EE UU.

Este jueves, en Washington, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, rechazó el giro proteccionista impulsado por la Administración de Trump y, en contra de las palabras del presidente, advirtió de que "la guerra comercial no crea ganadores”. Aunque el efecto de la réplica china sería mínimo para la economía de EE UU, en Wall Street recibieron la escalada con una caída próxima al 1% por el lastre de multinacionales como Boeing, Caterpillar o General Electric.

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