Shock de tasas en pesos, en busca de la estabilidad perdida del dólar

Miércoles, 4 Julio, 2018
Fuente: 
Clarín
Un experto consultor le preguntó a un reducido grupo de empresas de alto nivel sobre cuál era a su entender el nivel que debiera tener el dólar.

Uno dijo que era $ 29, otros un poco menos y otros dijeron $ 33. “¿Y vos cuál pensás que sería el nivel adecuado?”, preguntó uno de los asistentes.

La respuesta fue rápida, pero abrió un abanico de dudas.

El economista dijo: “A esta altura el nivel del dólar es aquel que logre estabilizar el mercado cambiario”.

Sin explicitarlo adhirió al acuerdo del Gobierno con el Fondo Monetario Internacional en el punto que ratifica el esquema de flotación cambiaria y que el dólar, que ya se disparó, vaya a un nivel tal que desincentive la compra de divisas.

El Gobierno logró el martes, finalmente, un descenso del dólar (el mayorista terminó en $ 27,80 con una baja de 1,8%) después de que en el inicio de la semana el Banco Central profundizase la estrategia de contracción monetaria provocando un fuerte salto en las tasas de interés en pesos.

El titular del Central dispuso el lunes una suba de 3 puntos en los encajes de los bancos.

Los encajes son aquella parte de los depósitos que los bancos no pueden prestar por exigencia del Central. Subirlos es sacar pesos del mercado, en este caso, con la intención de frenar las compras de dólares.

Con esa decisión, Luis Caputo, titular del Central, sacó $ 60.000 millones de circulación y llevó el crecimiento anual de la base monetaria (el indicador más difundido de cantidad de dinero) a un 12%.

La comparación es fácil: la base sube 12%, el dólar 53% y la inflación anda por el 30%. La sequedad se tradujo en un shock de tasas que se reflejó en que el costo de dinero entre bancos superase el 50% y que las Lebac (Letras del Central) pagas en más de 60% anual.

Pero la estrategia oficial no quedó sólo en las tasas sino que, además, el Tesoro dispuso ampliar el plazo para vender Letras en dólares hasta el jueves (originalmente vencía el martes) destinadas a cubrir la demanda de dólares de inversores y absorber los pesos que estaban colocados en las Lebac del Banco Central.

Ese traspaso de endeudamiento de Lebac en pesos a Letes en dólares empieza a ser mirado con preocupación por los expertos que consideran que, a esta altura, aumentar el endeudamiento en dólares con vencimiento en julio del año próximo no constituye una buena estrategia.

El Gobierno paga el costo de los malos resultados que dejó la política de tasas de interés muy altas en pesos y salida de divisas.

Federico Sturzenegger vendió unos 14.000 millones de dólares y la salida de divisas no se detuvo.

Ahora, la propuesta oficial es cubrir con Letes en divisas el desarme de las Lebac en momentos en que le cuesta lograr una estabilización persistente del mercado cambiario.

En su presentación en la Comisión Bicameral de Seguimiento de la Deuda Externa, el ministro de Hacienda dijo que la crisis se desató por tres causas: la sequía que restó US$ 8.000 millones a las exportaciones del campo, la suba del barril de petróleo que pasó de US$ 50 a cerca de US$ 80 y a la suba de la tasa de la tasa de interés en los EE.UU. que se llevó capitales de la región.

Además, la soja cayó a US$ 310 la tonelada, el nivel más bajo en casi los últimos diez años y agrega complicaciones sobre la expectativa de la actividad económica en el mediano plazo.

Pero mientras Caputo se dedica a contraer la cantidad de dinero, el ministro de Producción, Dante Sica, anuncia un acuerdo con doce bancos oficiales para otorgar créditos a las Pymes por $26.000 millones a una tasa subsidiada del 29% anual.

Sica había adelantado su preocupación por l a situación de la cadena de pagos y el aumento de la cantidad de cheques rechazados.

El punto es que uno seca el mercado y el otro trata de lubricarlo ante los pronósticos difíciles sobre la actividad en la mayoría de los sectores productivos.

Los bancos grandes se lanzaron a ofrecerle crédito a sus mejores clientes en el intento de frenar un shock de iliquidez que empeore el panorama.

El diputado Marcos Lavagna le formuló una pregunta clave a Dujovne: “¿Por dónde van a salir?” El ministro respondió basándose en el exquema de salida que el Gobierno aplicó a fin de 2015 y principios del 16: apertura económica sin más impuestos (se desmintió el impuesto al turismo al exterior) y apostando a la inversión.

El problema, como lo había dicho el mismo Dujovne, es que la crisis del mercado cambió todo el panorama y la inestabilidad del dólar se llevó buena parte de la confianza.

En el tira y afloje del mercado el Gobierno optó por suturar recurriendo a súper tasas de interés en pesos que, la historia lo demostró en muchas oportunidades, sólo podrían resultar efectivas en plazos cortos. Y ahora Caputo va por el repechaje después de la gestión de Sturzenegger.

La Casa Rosada sigue buscando un equilibrio, aunque precario, del dólar que le permita respirar un poco.

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