Rendimiento histórico para el trigo: se esperan 17.000.000 de toneladas

Jueves, 18 Enero, 2018
Fuente: 
Infobae
Finaliza la campaña con excelentes números. Especialistas comentan cómo el cereal se potencia también en otras regiones agrícolas del país

Se va terminando una nueva campaña de trigo. Según los datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, ya se cosechó el 98,5% del área sembrada con el cereal. Restan cosechar los últimos lotes en el sur de La Pampa y en el sudeste y sudoeste de Buenos Aires. El rinde medio nacional se ubicó en 32,1 qq/Ha y se mantiene la proyección de producción de 17.000.000 toneladas.

"Los rendimientos que se están observando son muy buenos y seguramente tendremos un balance final muy positivo en este sentido una vez terminada la cosecha y también hay que destacar que se pudieron manejar bien los problemas de enfermedades, que fueron un tema de debate durante buena parte de la campaña", resumió Rodrigo Iglesias, gerente de Desarrollo de DONMARIO, el semillero que domina desde hace años el negocio de la soja y que, tanto en 2017 como en 2016, fue líder también en trigo, con las variedades más vendidas del país.

El ingeniero agrónomo Pablo Baloriani es un reconocido asesor que trabaja en el oeste de la provincia de Buenos Aires con base en el distrito de 9 de Julio Desde allí, gestiona la agricultura de 28 empresas, que suman unas 25.000 hectáreas.

En uno de esos campos, el establecimiento Santo Tomás, pasando 9 de Julio en dirección a Carlos Casares, propiedad del productor Eduardo Masi Elizalde, obtuvieron un rendimiento promedio de 6.400 kilos, sobre un lote de 160 hectáreas sembradas (algunas no se cosecharon por problemas de agua).

En una zona donde el cultivo históricamente no muestra sus mayores rendimientos, si el productor realiza un trabajo serio y sostenido que viene uniendo lo mejor de la tecnología con una gestión agronómica que sigue todo al detalle, se pueden conseguir altos rendimientos.

Variedades

"Acá se dieron una serie de factores que nos permitieron ese éxito: la genética triguera, que resultó fundamental, pero también el hecho de estar bien encima del cultivo, lo que nos permitió tomar decisiones estratégicas de manera muy oportuna", resumió Baloriani.

El lote en cuestión fue sembrado con la variedad Algarrobo, de DONMARIO, y tuvo un manejo que es interesante conocer en detalle.

"Estos son suelos clase 1 y apostamos a un planteo tecnológico muy alto, lo que nos permitió ver picos de rendimiento en algunos sectores de hasta 9.000 kilos/ha", arrancó el ingeniero, que es miembro del grupo CREA 9 de Julio – Carlos Casares y de la regional 9 de Julio de Aapresid.

Pero Baloriani se aplicó una receta eficiente. Su primer componente fue estar bien encima de los cultivos. "Hay que visitarlos todas las semanas; no se puede ir a ver el trigo cada 20 días", planteó.

Con esa actitud, detectaron rápidamente la presencia de la roya estriada, que controlaron con dos aplicaciones de fungicidas hechas con avión. La primera, con una mezcla de triazol más estrobirulina en macollaje y la segunda 30 días después, con una carboxamida.

Y agregó: "A la gente le cuesta el tema sanitario, pero a mí no me preocupa. Me ocupa. Así, para la próxima campaña voy a volver a planificar dos aplicaciones de fungicidas y ningún cliente me va a cuestionar nada, porque saben que sacamos más de 6.000 kilos de trigo".

Aplicaciones

Un capítulo propio merece el tema de las aplicaciones. Para el ingeniero, es central que se hagan rápidamente, una vez que se detectó el problema sanitario a tratar. "Hay que estar encima. Demorar una semana la aplicación es una barbaridad, porque la incidencia de las enfermedades crece día a día", advirtió.

El primer capítulo de la nutrición se jugó en el cultivo antecesor: la soja. Allí, aplicaron lo que consideran la base de la estrategia. Es decir, el fósforo, en altas dosis.

Luego, la fertilización fosforada se completó con unos 120 kilos/ha de MAP como arrancador, dosis que surgió del análisis de suelo y el objetivo de llevar el fósforo a 20 ppm.

En cuanto al nitrógeno, los análisis mostraban niveles de N muy bajos. Teniendo en cuenta las indicaciones de DONMARIO, que le precisó que los requerimientos de Algarrobo se ubican en 30 kilos de N por tonelada de grano, aplicó un dosis de más de 200 kg/ha de urea.

"Está claro que esa inversión se paga. Yo diría que este tema de la fertilización es central, porque existe una genética que responde. Quizás, en otro trigo todo este paquete no generaría esa respuesta", analizó el asesor.

En términos conceptuales, más que técnicos, hay dos cuestiones que para Baloriani vale la pena destacar, a la hora de analizar los porqués de este rendimiento de trigo que abre nuevas fronteras para el cultivo en la zona.

Por un lado, dice que una de las claves es la anticipación, tanto para sembrar en fecha como para controlar las malezas o detectar las enfermedades y hacer las aplicaciones. Anticipación significa que hay que estar alerta, tener actitud, proactividad. "Todo esto tiene costo cero", entusiasma Baloriani.

El otra tema central -afirma- es el apoyo constante que recibió de DONMARIO para tener el manejo justo para su genética y en su zona, que no es igual que en otra. "El respaldo de Jerónimo Costanzi, responsable de la empresa en esta región, fue estratégico para mí", reconoció el ingeniero.

"En este zona, el 70% del trigo que se sembró debe haber sido Algarrobo. Realmente su adopción fue masiva. En mi caso, de las poco más de 5.000 hectáreas que manejo, sembramos esta variedad en 3.500", relató.
Y finalizó, convencido, con una definición que sonó a sentencia: "para el año que viene, nadie me saca de esta variedad. Además, estoy convencido de que no hace falta ser grande para tener tecnología de punta, manejo de punta y obtener altos rendimientos".