Orlando Ferreres: "En 2018 la economía va a crecer menos y también la inflación será menor"

Lunes, 4 Diciembre, 2017
Fuente: 
Infobae
El economista que procesa en su estudio más 3.100 series estadísticas explicó en una entrevista exclusiva con Infobae porqué perderá impulso la reactivación. El rol de la política fiscal

A pocos días de finalizar el segundo año del cambio de gobierno en un contexto de generalizado consenso, en cuanto a las iniciativas que envió el Poder Ejecutivo al Congreso para iniciar un principio de transformación de las estructuras del pasado, que quedaron largamente desfasadas por la realidad internacional, las tendencias mundiales y, principalmente, por las urgencias que reclama la realidad social, Infobae entrevistó a Orlando Ferreres, uno de los economistas argentinos más reconocidos en todo el mundo.

Con inocultable orgullo, al empezar la charla con uno de los pocos economistas que se crió en su profesión y que mantiene a lo largo de una singular trayectoria – en medio de modelos econométricos que procesan miles de estadísticas para definir escenarios y luego seleccionar el que se perfila como el de más probable ocurrencia-, Ferreres destacó: "Nuestra consultora acaba de ser reconocida en Londres como una de las pocas que tiene mucha precisión".

¿Qué balance hace de los resultados económicos esperados para el próximo cierre del segundo año del Gobierno de Mauricio Macri?
– En el estudio habíamos pronosticado un 40% de inflación en 2016 y un 20% para el 2017. Este año no va a dar 20%, pero va a estar muy cerca. O sea que estamos bien en los pronósticos. Lo mismo en lo que respecta a la actividad económica, para el año pasado estimamos menos 2,5% y para este año proyectamos 3,5% y va a cerrar en 3,10% o 3,15%, es decir estamos dentro de la línea; tan es así que eso nos permitió que nos mencionen en Londres como una de las consultoras que tienen mucha precisión; porque en general no hay grandes aciertos en una economía que se mueve tanto, que es muy oscilatoria. Y piense usted que esos pronósticos lo hicimos antes de que conociéramos el programa de Mauricio Macri, lo cual nos exigió mucho porque tenemos 3.100 variables, que vamos corriendo en un modelo, y luego elegimos las que más nos gustan. No en todo la pegamos, pero en las principales variables sí, con lo cual hemos ganado bastante prestigio y no hemos tenido que cambiar prácticamente nada…o muy poco.

– ¿Y en lo que respecta a la situación fiscal, cómo anduvieron los pronósticos?
-Ahí también la pegamos, porque no se hizo nada, o muy poco. Solamente se avanzó con el recorte de los subsidios, con el aumento de las tarifas de los servicios públicos. Y recién ahora en diciembre se aplicará un impuesto o la quita de subsidios con aumentos en luz y en gas que se habían postergado. Y en transporte no sé cuándo lo van a hacer.

– Había trascendido que probablemente ocurra este mes, pero no se descarta que se postergue para enero, para que no impacte negativamente sobre la tasa de inflación…
– Puede ser. De todas maneras no va a cambiar mucho la tasa de inflación, en lugar de dar 20%, va a dar un poco más, pero no mucho más.

– Dentro de ese escenario que muestra que el estudio OJF está muy bien con sus pronósticos, ¿Comparte la visión de otros economistas que hablan de inconsistencia en cuanto a las ambiciosas metas del Banco Central en materia de inflación, que aunque no las alcanza, bajó de 40% a 23% y se espera 16% o 17% el año próximo; y el gradualismo para bajar el déficit fiscal que sigue el Ministerio de Hacienda, que usted dice que prácticamente no hizo nada?
– Sí, pero creo que eso estaba escrito. Mauricio Macri no se anima con la política fiscal, hasta ahora. ¿Hay preocupación? puede ser, pero usted piense que normalmente en la Argentina el gasto público, tomando el gasto provincial y nacional, sin contar el municipal y otras cosas, estaba comunmente en 28% a 29% del PBI y en los últimos años, antes de que asumiera el nuevo Gobierno era de 35% o 36% del PBI, por tanto por más que eso se ajuste un poquito, ese aumento de 7 puntos porcentuales es muy duro. Se quiere volver al nivel normal, pero eso es muy difícil; por eso creo que va a seguir alto; y por eso el inversor se va a plantear si va a invertir tanto.

– Por tanto no es casual que frente a muchos anuncios de inversión, unos USD 74.000 millones, desde el inicio del nuevo Gobierno, muy poco se haya ejecutado, es decir van con cautela…
– Eso es así, no todos, pero la mayoría es así.

– ¿A qué lo atribuye?
– Bueno, porque saben los impuestos que tienen que pagar. La reducción del impuesto corporativo por Ganancias, de 35% a 25% es gradual, iría a 33% el próximo año, no lo va a notar mayormente el inversor. En los EEUU el presidente Donald Trump quería bajarlo a 18%, pero tal vez se reduzca a 23% o poco más, eso sí se va notar en ese país. Por tanto al encontrarse el potencial inversor con esa tremenda lentitud en la disminución de la carga tributaria opta por esperar a ver si se va a cumplir con ese cronograma; porque ¿si en la práctica luego no ocurre qué hace con el capital hundido?, y ¿qué sucederá con el resto de los impuestos?

– ¿Qué piensa sobre la propuesta de reforma tributaria que incluye aumentos de algunos Impuestos Internos, más allá de que usted es asesor de una de las cámaras de la industria licorista?
–  Me parece que, como política general, no es una buena señal para el inversor, porque puede pensar que la secuencia de la suba y baja de impuestos puede modificarse, como ocurrió con la reducción de las retenciones sobre las exportaciones de soja, por las urgencias de recaudación; también retrocedió este Gobierno con el caso del vino, los espumantes; lo mismo a la cerveza. A los únicos dónde no le cambiaron la iniciativa de cambio fue a las bebidas gaseosas con contenido de azúcar natural y a las bebidas de más de 22 grados, en ese caso con un golpe que parece de 11%, pero si se vota como se propone, será de 69%. Creo que no se dieron cuenta y se va a corregir, pero será una negociación dura.

– ¿Y sobre la reforma previsional propuesta, en particular en lo que respecta a cambiar el período para el próximo ajuste de marzo 2018, del semestre julio a diciembre 2017, y limitarlo a la inflación y a la variación del promedio de salarios registrados entre julio y septiembre 2017. Revela las tremendas necesidades de recursos?
– No me parece acertado ese cambio del período de referencia para el próximo ajuste, creo que lo hacen por la delicada situación fiscal, que la veo como desesperante. Y en el caso particular de las cuentas previsionales están cada día peor, y va a seguir empeorando. Tiene que cambiar la edad a partir de la cual un trabajador puede jubilarse, esto es de empezar a pagar; las mujeres es a partir de los 60, pero me parece que debería extenderse a partir de los 63, e incluso, dado que se habla tanto del trato igualitario, se podría equiparar con el varón que ahora es a partir de los 65 años y debería subir a 67 o 68 años. Es fundamental que eso lo arreglen.

– ¿Cree que el punto de partida para el primer ajuste, que desconoce los últimos tres meses de 2017, podría disparar una nueva ola de juicios previsionales, luego de que se lograra acotarla con la Ley de Reparación Histórica?
– Creo que no. Porque antes había una Corte Suprema de Justicia que estaba basada en los abogados laboralistas; mientras que ahora es bastante prolaboral, y por tanto me parece que va a avalar la nueva ley.

– ¿Sobre la reforma laboral, cuál es su evaluación?
– Que va a salir.

– ¿Cómo proyecta los impactos en el tiempo de los cambios, en particular en lo que respecta a la reducción del costo laboral para las empresas y la reducción de la litigiosidad?
– Lo que más vemos es la reducción de las cargas laborales, pero tampoco es significativo en lo inmediato. Eso lo va a percibir el inversor, por lo que hará sus nuevas cuentas y seguramente van a aumentar los proyectos, pero un poco, nada más. No venimos de un buen momento, la tasa de inversión bruta interna fija está en 19% a 21% del PBI, pero cuando se le resta la amortización, queda un resto ínfimo que limita el ritmo de crecimiento de toda la economía.

– ¿Qué tasa de inversión bruta interna fija necesita el país para que pueda crecer a un ritmo sostenido de 3,5% a 4%, por año? 
Para poder crecer a ritmo de más de 3,5% por año la inversión bruta interna fija debería subir a 23% del PBI en adelante. Pero para llegar a ese rango debería haber una inversión extranjera directa de 4% del PBI, y no creo que llegue a esa proporción en lo inmediato, ni remotamente.

– ¿Cómo ve el nivel del déficit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, junto a un rojo fiscal de más de 4% del PBI a nivel primario, o forman parte del proceso de normalización de la economía, luego de los desbarajustes que heredó el Gobierno?
– Es claro que forma parte de un proceso de transición, pero si no se dan cuenta a tiempo de que no es sostenible, el escenario proinversión puede cambiar drásticamente.

– ¿Cuáles serían las señales que debiera emitir el equipo económico para asegurar que los déficit gemelos fue producto de la transición, y que por tanto va a comenzar a revertirse?
– Hoy en las cuentas que forman el resultado de la cuenta corriente de la balanza de pagos está todo mal, lo comercial y los servicios financieros. Pero también es cierto de que puede cambiar rápidamente, así como lo hizo para mal, lo puede hacer para bien más o menos gradualmente. ¿Cómo podría ser esto? Eso es lo difícil de poder armarlo, pero diría que en la medida en que el tipo de cambio vaya creciendo un poco más que la inflación, va a aumentar el interés inversor, y de ese modo va a provocar un incremento de la demanda de bienes externos; y también de oferta de productos para exportar.

– ¿Cuál sería el motor para que el tipo de cambio comience revertir el rezago que mantiene con la inflación, porque el déficit fiscal se sigue financiando con deuda pública, porque no hay otra opción, y eso genera más oferta de dólares si se acude al mercado internacional, o suba de la tasa de interés, si se colocan bonos en el mercado interno?
– Las dos cosas son malas, por tanto no se puede seguir todo el tiempo así. Es necesario corregir, es decir cortar gastos, porque de lo contrario todo lo demás es mentira. La pregunta es ¿cuándo? El Gobierno en esta etapa se ha concentrado en el aumento de las tarifas de luz, gas, agua, pero está demorado en las del transporte público de pasajeros.

– Aumento de tarifas es la contrapartida de la baja de los subsidios, ¿qué otra partida debería atacar el Gobierno, y que supere el efecto de las necesarias mayores partidas para obras de infraesctructura?, porque de lo contrario, en el neto no cambia nada. ¿Es así?
– Es así!, pero el presidente Macri es ingeniero, y por tanto tiene metas cuantitativas; es muy distinto con un presidente Radical, que tenían metas subjetivas, no se podían medir. Él se propuso llegar a objetivos concretos, porque sin eso no hay nada, no va a estar conforme. Obviamente, le gusta el pica pica, como le decimos acá, en la Ciudad al intendente, por todas las obras a la vez; pero no puede andar un país donde está todo dedicado a arreglar algo. ¿Hasta cuándo?. No hay un plan que diga "lo voy a terminar en un período equis", y después de eso, sigue con otra cosa. No se sabe. Eso determina que la sociedad esté transfiriendo cada más plata al sector público, pero ya no estamos más dispuestos a seguir con ese proceso. Estamos saturados.

– ¿Lo ve al Gobierno en general, y al equipo económico en particular, que está dilapidando el efecto positivo del resultado de las elecciones de octubre para ser más enérgico con el ordenamiento de las finanzas públicas, para aliviar las cargas sobre las familias y empresas?
– Puede ser, pero sucede que no es tan fácil manejar el resultado de una elección y pasar a la acción económica. Y como el Presidente no tiene grandes ideas de mover la propuesta económica, lo va haciendo despacito en ambos lados; como comentábamos en el caso de los Impuestos Internos, donde bien no se sabe cuál es el criterio. No nos olvidemos que esos tributos nacieron en los años 30 por un Impuesto al Vino, y ahora es el único que no lo tiene, ¿cómo puede ser?

– Si se cumple el pronóstico de crecimiento del PBI este año en poco más de 3%, el gasto público va a crecer porque el Gobierno va a tener que pagar unos USD 3.000 millones con el pago del cupón del PBI a los tenedores de bonos del canje de la deuda en default. ¿Es relevante ese monto sobre el total de las finanzas públicas?
– Sí. Aunque se pagará en diciembre de 2018, con lo cual el Gobierno tendrá margen para recaudar y pagar. Falta mucho para eso. En cambio, aparece como más complicado el caso de la emisión de Letras del Banco Central, porque superan holgadamente al total de la base monetaria , y eso hay que pagarlo todos los meses.

– ¿Cómo ve el "desarme" de las Lebac, tiene el Ministerio de Finanzas capacidad para emitir bonos de largo plazo que sustituyan las Lebac, que son mayormente de corto plazo?
– No lo veo, me parece que vamos a convivir largo tiempo con las Lebac. El exceso de 25% sobre la base monetaria no se podrá cortar de una vez. El Banco Central ya le dio al Tesoro unos USD 30.000 millones equivalentes a Lebac, que lo está pagando la autoridad monetaria. Y cuando se le pregunta a Federico Sturzenegger ¿cómo va a hacer? responde que lo hará como hicieron otros país, reduciendo el stock de títulos gradualmente, en 10 años. Y percibo que se pone nervioso cuando los economistas atacamos ese tema. En la medida en que no se arregle la parte fiscal, cada año vamos a tener más  dificultades.

– ¿Le preocupa que la política de altas tasas de interés para atacar la inflación comience a afectar a los promocionados créditos hipotecarios ajustables por inflación, UVA, ya están en 7% real?
– Creo que esa parte no va a aguantar, porque la tasa de interés de referencia es demasiado alta, en mi opinión, pero para el Banco Central, para Federico Sturzenegger, está bien. es el modelo brasileño, trae el dinero, colocalo acá a altas tasas, te garantizo que te lo voy a devolver y ahí veremos lo que sucede. Eso lleva a un resultado económico que puede ser de menor crecimiento, 2,5% y 16% en inflación; de 3,15% de PBI y 23% de inflación en el corriente año. Para el Gobierno eso puede estar bien, para nosotros no. Es medio triste.

 

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