A la sombra del FMI: plata para reforzar reservas y el gasto social, pero con crecimiento bajo

Domingo, 10 Junio, 2018
Fuente: 
Clarín
El jefe de Gabinete de Hacienda, Guido Sandleris, explica el alcance y el impacto del programa firmado con el organismo.

Guido Sandleris es economista y jefe de Gabinete del Ministerio de Hacienda. Su rol resultó clave en la negociación con el organismo, reconocen cerca suyo. Las conversaciones llevaron casi cuatro semanas de idas y vueltas a Washington y concluyeron con un stand by de US$ 50.000 millones. El sábado al mediodía, Sandleris conversó con Clarín. Qué pedirá el FMI, qué pasará ahora con la inflación, el crecimiento y las tasas. ¿La Argentina zafa con este acuerdo?

“Es la pregunta de muchos -responde Sandleris-, el país tiene problemas económicos serios, que no resolvemos hace décadas y no hacerlo llevó a que tuviéramos crisis recurrentes. Ahora empezamos a transitar un camino distinto, pero lo cierto es que resolver todos esos inconvenientes depende de nosotros. En ese sentido el préstamo del FMI no es una solución mágica”.

Sandleris, a lo largo de la charla, hará énfasis sobre un eje: explicar por qué Argentina fue al FMI. “Para transitar estas turbulencias financieras que estamos viendo en el mundo -dice-, de manera que nuestra economía sea afectada lo menos posible mientras corregimos los desequilibrios económicos que heredamos”. Más adelante, ensayará otro argumento : la precaución.

Lo cierto es que tras dar este paso, de volver al FMI, la Argentina se comprometió a alcanzar el equilibrio fiscal en 2020. Y como resultado de esa voluntad, el paquete que le tocó fue de US$ 50.000 millones. Récord. ¿Para qué se usará todo ese dinero? “Una parte para reforzar las reservas y otra para apoyo presupuestario”. ¿Qué es apoyo presupuestario? “El FMI presta para cubrir el déficit fiscal y no pedir al mercado. Es para obras, gasto social.. todo”.

Sandleris desprende algún detalle de la negociación. Por ejemplo que la Argentina propuso a las autoridades del organismo incorporar el monitorea de variables sociales además de las macroeconómicas. ¿Cómo funcionará? “Si vemos o consideramos que la pobreza puede aumentar, tenemos la salvaguarda para subir el gasto público que remedie esa situación particular, por ejemplo, la AUH”. ¿O sea, si la pobreza aumenta la meta fiscal para el año que viene podría ser 1,5% del PBI en lugar de 1,3%? “Sí. Pero no tenemos que esperar que las cifras registren un aumento de la pobreza o deterioro social -precisa-, sólo basta con que nosotros lo evaluemos así y automáticamente se corrige la meta”. Es la Argentina, cuenta el funcionario, la que entonces evaluará llevar la meta fiscal a la cota superior. Técnicamente no se tratará de un cambio de meta, ya que así está contemplado en el programa. Este martes se conocerán más detalles.

Roberto Cardarelli, el economista del FMI encargado de monitorear el caso argentino y con quien Sandleris negoció estas semanas, dijo el viernes que Argentina tiene ahora un programa “consistente”. El Gobierno utiliza el término “realista”. ¿Hay una autocrítica acaso? ¿Antes no lo era? ¿Qué pasó? “No terminaba de ser consistente la velocidad a la que se pretendía reducir el déficit fiscal y la de la inflación. Lograr cumplir esos objetivos, con la economía en crecimiento, era bien difícil”. ¿Qué cambió ahora entonces? “Tenemos garantizado el financiamiento hasta alcanzar el equilibrio y un sendero de metas más realistas”.

Hablando de metas de inflación, una de las novedades del anuncio del jueves fue que en 2018 no habrá una meta. ¿Qué tasa esperan en Hacienda este año? “El del REM parece un número razonable [N.E.: 27,1%]”. ¿Y de crecimiento? “Es difícil saber. Estará entre 0,5% y 1,5%”. Y agrega que “este Gobierno no toma atajos: muchas veces Argentina bajó la inflación congelando dólar y tarifas”.

Si algo quedó demostrado en el último tiempo es que el dólar puede atrasarse no por una decisión de política sino porque ingresan capitales, ¿cómo evitar en el futuro que vuelva a ocurrir algo así? “Hay distintos tipos de ingresos de capitales. Los más sanos son de inversión extranjera directa, los de largo aliento. Pero cuando llegan los de corto plazo, los que buscan hacer carry trade, y aprovechar tasas altas en pesos durante un tiempo, el tipo de cambio recibe presiones a la baja. La respuesta de la política monetaria deberá darla el Banco Central. Pero la teoría dice que si el carry trade se volvió atractivo, las tasas se volvieron demasiado altas.

-¿Y que hay mucha certeza de que el dólar se mantendrá quieto?

-También.

Sandleris retoma el tema del regreso al FMI. ¿Había otra opción acaso? Ahora habla de la precaución. Dice que la Argentina, mientras busca corregir desequilibrios, fue cruzada por tres eventos en la primera parte del año: una sequía importante, una mayor volatilidad en los mercados internacionales como consecuencia de la suba de la tasa en EE.UU. y el aumento en el precio del petróleo. ¿Y la corrida cambiaria de abril-mayo? “Diría más bien que se trató de una crisis cambiaria incipiente. Esos tres shocks pesaron más y buscamos ser precavidos. Eso implicó ir al Fondo Monetario”.

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