Devaluación, ajuste e inflación, motores para bajar el gasto

Domingo, 1 Julio, 2018
Fuente: 
Clarín
Receta. En términos reales, ya está cayendo el nivel del gasto público. Sin embargo, la devaluación que licua algunas erogaciones aumenta el rojo público.

El gasto público primario —sin contar los intereses de la deuda— viene cayendo en términos reales por los ajustes y recortes y también por la inflación y la devaluación que “inflan” los ingresos y licuan los gastos. Se estima que un 60% del achique del gasto primario se explica por los recortes y el 40% por la inflación/devaluación. En cambio, por la disparada del dólar y el ajuste por inflación, los intereses de la deuda crecen en términos reales.

En la carta de intención al FMI se ratifica que la meta fiscal primaria de este año es del 2,7% del PBI, con una mayor reducción para 2019 al fijarla en el 1,3%. Para alcanzar esos objetivos se comprometen nuevas reducciones de los subsidios a la energía y el transporte, “racionalizar el empleo público”, disminuir compras de bienes y servicios y transferencias a provincias, posponer proyectos de obra pública y vender activos del FGS de la ANSeS para financiar jubilaciones.

En el texto enviado al FMI se dice “durante los primeros 5 meses de 2018 logramos reducir el déficit primario del gobierno nacional en un 40% con ingresos creciendo 5 puntos porcentuales más que los gastos. El gasto primario del gobierno nacional se contrajo 6% interanual en términos reales en lo que va de 2018”. No se menciona qué pasó con el déficit total, que incluye la cuenta intereses.

Esos recortes se pusieron en marcha hace meses. Así, los datos a mayo de la ejecución presupuestaria nacional elaborados por IARAF (Instituto Argentino de Análisis Fiscal) marcan que “el resultado primario acumulado observado al 5° mes del año 2018 resalta que, considerado como porcentaje del PIB, es el más bajo con respecto a lo observado durante 2016 y 2017 para igual período. El mismo representó el 0,4% del PIB en 2018 y para igual período de 2016 y 2017 significó el 0,8% en ambos casos”.

En contrapartida, agrega IARAF, “el Resultado Financiero (contabilizando los intereses de deuda), en el acumulado a mayo de 2018 se posiciona en similar posición a la observada en igual período de 2016 y 2017. La razón se explica por la importancia de los intereses, a pesar de la mejora en el déficit primario. En 2016 y 2017 los intereses acumulados a mayo representaron el 0,5% y el 0,7% del PIB, respectivamente. Mientras tanto, en 2018 los mismos significaron el 0,9% del PIB acumulado una vez transcurridos los primeros cinco meses del año”. La baja de 0,4 puntos del gasto primario quedó compensada en gran parte por el alza de los intereses.

Del gasto primario, en términos reales, las transferencias a provincias descendieron un 24,3 % con relación a enero-mayo de 2017. También los subsidios económicos registran una marcada tendencia descendente en términos nominales lo que implica una caída aún mayor en términos reales — 28% — “ y cumplen el rol de ser el principal componente que explica la baja en el peso del Gasto Primario, clave para alcanzar la meta fiscal establecida”. Y los salarios cayeron un 5% en términos reales.

“Por el lado de los gastos de capital las bajas más pronunciadas en mayo se verificaron en la obra pública relacionada a vivienda (-46,1% real), transporte (-37,2% real) y Agua Potable y Alcantarillado (-26,5% real). Solo Educación mostró un crecimiento real en mayo (35,3%). En los primeros 5 meses, sólo se aprecia aumento real del gasto de capital en el rubro Educación. Como consecuencia, el gasto de capital acumula a lo largo del año una caída del 37,1% real interanual”.

IARAF aclara que “solo el crecimiento de las Prestaciones Sociales en el acumulado durante los primeros 5 meses del año fue capaz de superar la variación en el índice de precios al consumidor y registrar una suba equivalente al 3% con respecto a igual periodo del año pasado”. Esto en parte, se debe al pago del “bono compensador” por única vez otorgado en marzo.

Lorenzo Sigaut Gravina, de Ecolatina, estima que este año los ingresos del Gobierno se mantendrán en términos reales —como % del PBI— en los mismos niveles de 2017. Pero se reducirán las partidas de subsidios, de salarios, bienes y servicios, transferencias a provincias y gasto de capital. Las prestaciones sociales se mantendrían sin cambios y aumentaría las partida de intereses de la deuda. Por otro lado, la venta de activos y las rentas del FGS van a contabilizarse como ingreso del Gobierno, “lo cual implica sumar hasta 0,4% del PBI de ingresos por año”.

“Estimamos que el déficit primario cumpla con la meta del FMI. De hecho, es probable que el déficit sea incluso menor que $362.500 millones (menos de 2,7% del PBI). El resultado financiero probablemente se encuentre en torno del 5,1% del PBI en 2018, como fue anunciado por el ministro Dujovne ya que estimamos que el pago de intereses alcance 2,5% del PBI este año porque el salto cambiario abulta el pago en pesos de los intereses en moneda extranjera. A nivel provincias es probable que se cumpla con el leve déficit primario pautado con el FMI para 2018 (un rojo de casi $ 20.000 Millones)”, precisa el economista jefe de Ecolatina.

Guido Lorenzo, de ACM, dice que “buena parte del gasto se verá licuada por el efecto inflacionario del corriente año. Si bien va a aumentar, en porcentaje del PBI corriente se verá reducida. Los ingresos van a aumentar por los impuestos que se ajustan por inflación o el dólar, como los tributos al consumo y los del comercio exterior. Por otro lado, el tipo de cambio más elevado dispara la brecha entre el déficit primario y el financiero. El esfuerzo de reducción del gasto primario es de 1,4 puntos del PBI mientras que el gap entre el déficit primario y financiero se espera que crezca de 2,5 puntos en 2017 a 2,8 en 2018. Por lo que la reducción del gasto primario afectará la provisión de bienes públicos mientras que se seguirán yendo recursos por el lado financiero”. Lorenzo estimó que el achique del gasto primario en un 60% responde a la mayor inflación y 40% a los recortes.

Nadin Argañaraz, del IARAF, sostiene que “en la medida que cada componente del gasto público y los ingresos tengan entre junio y diciembre un comportamiento en línea con la estacionalidad habitual, el gasto primario finalizaría el año con un ratio del 20,9% del PIB, los intereses de deuda con 2,6% del PIB y el gasto total con 23,5% del PIB. Este año el gasto primario bajaría 1,9 puntos porcentuales del PIB, los intereses subirían 0,5 del PIB y el gasto total bajaría 1,4 del PIB. Los ingresos totales podrían reducirse alrededor de 0,4 del PIB. Es posible que los ingresos no registren un descenso, lo que posibilitaría lograr un mismo resultado fiscal, bajando solamente en 1 punto del PIB el gasto total”.

Así, concluye Argañaraz, “ e l gobierno, con el ajuste anunciado de $30.000 millones de obra pública, lograría un déficit primario de 2,7% del PIB, cumpliendo con la pauta más reciente, incorporada en el acuerdo con el FMI.