Cayó el empleo público en Brasil a su nivel más bajo desde 2010

Martes, 5 Diciembre, 2017
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Cronista Comercial
El gobierno avanza con recortes en el Estado, suspendió nuevas contrataciones y quiere cerrar el año con menos de 500.000 puestos. El Banco Central prevé que el país crezca 0,89%

El número de empleados en las 149 empresas estatales de Brasil bajó en septiembre a 506.852, el menor nivel desde finales de 2010, en el marco de varias iniciativas del gobierno para reducir sus gastos que incluyen despidos y programas de renuncias voluntarias.

Según el Ministerio de Planificación, en 2017 hubo 26.336 empleados de estatales que se acogieron a programas de renuncia voluntaria ofrecidos por empresas como Caixa Económica Federal (segundo mayor banco público del país), la Empresa de Correos, las Industrias Nucleares de Brasil y el gigante eléctrico Eletrobras.

Las estatales que más redujeron sus nóminas este año, mediante programas de incentivo o despidos directos, fueron la Caixa Económica Federal (7.199), los Correos (7.129), la petrolera Petrobras (4.019) y el Banco do Brasil (2.676).

El número de empleados en las estatales de Brasil ha bajado gradualmente desde finales de 2014, cuando llegaba a un récord de 552.456 al concluir el primer mandato de Dilma Rousseff. Desde julio de 2016, el presidente Michel Temer puso en marcha varias iniciativas para sanear las cuentas públicas, reducir los gastos del gobierno y combatir los déficits fiscales récords de los últimos años. Entre ellas, el Congreso aprobó una ley que limita el aumento de los gastos públicos a la inflación del año anterior y suspendió las nuevas contrataciones en las estatales.

 

El secretario de Coordinación y Gestión de las Empresas Estatales en el Ministerio de Planificación, Antonio Ribeiro Soares, aseguró que Brasil puede terminar 2017 con menos de 500.000 empleados en las empresas estatales. "Nuestro objetivo es recuperar las estatales, reducir sus costos, aumentar la productividad y acercarlas cada vez más a indicadores de mercado. Las empresas estatales tiene que ser sostenibles", afirmó.

"Es notorio que el mayor desafío del Gobierno es el reequilibrio de las cuentas públicas y en la búsqueda de ese equilibrio es necesario ajustar el tamaño del Estado", agregó.

En tanto, el ministro de Hacienda, Henrique Meirelles, insistió con aprobar la reforma previsional a fin de año o inicios de 2018. "La reforma previsional tendrá que ser hecha. La cuestión es saber cuándo. Va a ser ahora o tendremos que hacerla a inicios de 2018, todavía es viable. Pero después de ahí, entra en el ciclo electoral. Y el nuevo gobierno ya entra con un gran desafío de tener que hacer la reforma previsional". La decisión de poner la votación de la reforma en la agenda depende del presidente de la Cámara, Rodrigo Maia. "Es posible, tiene buenas probabilidades (de que se vote este año)", expresó. Meirelles reconoció que la población todavía no quiere la reforma, pero opinó que es "una cuestión de sustentabilidad, es garantizar que toda la población tenga jubilación. Porque sino, quiebra (el sistema)".

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