Aranceles estadounidenses inclinan el comercio de soja a favor de Brasil

Miércoles, 27 Junio, 2018
Fuente: 
Cronista Comercial
A medida que se intensifica la guerra comercial, se desplazan hacia el sur las compras chinas de la oleaginosa, que es un pilar del suministro mundial de alimentos

Después de que la Unión Soviética invadió Afganistán, el entonces presidente de Estados Unidos Jimmy Carter respondió en 1980 embargando las ventas norteamericanas de granos y soja a la superpotencia socialista.

La medida resultó contraproducente. Rusia ocupó Afganistán durante años y el embargo impulsó el sector sojero de Brasil, que ahora es el archirrival de los agricultores estadounidenses.

Esta historia de la guerra fría viene a la mente mientras crece la tensión comercial entre EE.UU. y China. El gigante asiático elevará fuertemente los aranceles a la soja estadounidense a partir de julio, en respuesta a los nuevos y impuestos fijados por la administración Trump. La medida podría alentar a los productores brasileños a sembrar aún más soja, sabiendo que su competidor está en desventaja.

La soja es un pilar del suministro mundial de alimentos. Como los consumidores de mercados emergentes consumen más carne, la harina de la oleaginosa amarilla es una fuente indispensable de proteína para cerdos y pollos. En el mundo el uso de la soja se incrementó un 50% en la última década a más de 350 millones de toneladas, crecimiento que supera la expansión de la demanda de granos básicos, según las estadísticas de la ONU.

China domina el consumo; compra el 63% de las exportaciones mundiales para abastecer una vasta industria que utiliza la soja para producir harina y aceite vegetal. Históricamente sus compras de suministros en el extranjero se dividen de manera equilibrada entre EE.UU. y América del Sur.

Los aranceles están inclinando la balanza hacia el sur. La soja brasileña se vende a precios más altos que la oleaginosa estadounidense a medida que se intensifica la guerra comercial. La semana pasada, en el puerto brasileño de Paranaguá el valor de la soja era de u$s 385,60 por tonelada, u$s 35,70 más que en la costa sur norteamericana del Golfo de México, lo cual refleja el fuerte interés de China. La prima desmiente el hecho de que hay mucha soja para elegir: Brasil cosechará la enorme cantidad de 118 millones de toneladas.

"China va a ir a Brasil, no hay duda de eso", dijo Pedro Dejneka, socio de MD Commodities, una consultora en agronegocios.

Los agricultores brasileños tienen un incentivo adicional para vender ahora porque el real, la moneda brasileña, este año retrocedió 13% frente al dólar. Eso aumenta las ganancias cuando exportan al mercado global de soja, que cotiza en dólares.

La posibilidad de que los productores estadounidenses salgan perdiendo se comenta tanto en los mercados de futuros de Chicago como en las esferas del poder de Washington. La semana pasada, la soja estadounidense cayó por debajo de los u$s 9 el bushel, el precio más bajo en dos años.

Al mismo tiempo, la Casa Blanca está buscando formas de ayudar a los agricultores. "Recurriremos a todas nuestras autoridades para asegurarnos de que protegemos y preservamos nuestros intereses agrícolas", dijeron en el Departamento de Agricultura de Estados Unidos, sin dar detalles.

El drama de los aranceles es el último de una serie de acontecimientos ya desagradables en el mercado sojero este año, incluyendo una sequía que disminuyó la producción de Argentina y una huelga de camioneros que elevó los costos de envío de la cosecha de Brasil. Mientras tanto, la demanda de China crece.

Paul Kim, socio fundador de Aventis Asset Management, un fondo de hedge funds de productos básicos en Illinois, aseguró que los recientes acontecimientos han hecho que sea arriesgado mantener grandes posiciones en soja. Además, existe la posibilidad de que Washington y Beijing solucionen sus diferencias y cancelen los aranceles. Hace apenas un mes, ambos países se comprometieron públicamente a "aumentar significativamente" las exportaciones agrícolas norteamericanas.

Tampoco China puede vivir sin la soja estadounidense, al menos por ahora. Se prevé que importará más de 100 millones de toneladas el próximo año, mucho más de lo que Brasil podría abastecer sin afectar su propia industria ganadera.

"Pero a la larga, puede impulsar a que aumenten las superficies cultivadas en América del Sur a un ritmo muy superior a lo que normalmente ocurre", dijo Kim.

Sam Funk, analista de Rabobank, señaló que si las exportaciones de soja norteamericana cayeran por debajo de los 2.000 millones de bushels (54 millones de toneladas), las tierras dedicadas al cultivo probablemente se reduzcan entre 1,2 millón y 1,6 millón de hectáreas. Una encuesta a agricultores estadounidenses realizada en esta primavera boreal indica que sembrarán 36 millones de hectáreas, cifra que se actualizará esta semana.

Estados Unidos le vendió a China cerca de 36 millones de toneladas de soja el año pasado. John Baize, consultor del Consejo de Exportación de Soja Estadounidense, estima que la cifra se reduciría a la mitad con los aranceles vigentes. Las exportaciones a otros mercados compensarían esa disminución, aseguró. Estos mercados incluyen Europa, el sudeste de Asia y México, el cual excluyó los productos de soja de sus propios aranceles sobre los productos estadounidenses para proteger su industria ganadera nacional.

Si China compra toda la cosecha de Brasil, algunos imaginan un escenario aparentemente absurdo. "En Brasil, vendieron tanto que quizás no tengan opción más que importara soja norteamericana", dijo Kim.

Los acontecimientos de 1980 ofrece un precedente. Después de que el embargo de Carter restringió las ventas de granos para alimento de animales a Rusia, las importaciones brasileñas de granos norteamericanos se triplicaron.

"El embargo aparentemente alteró los patrones mundiales del comercio de granos, tal como quedó demostrado con el fuerte incremento de las importaciones de granos norteamericanas por parte de algunas naciones después del embargo", concluyó un estudio de la Reserva Federal. "Por lo tanto, hay evidencia de que grandes cantidades de granos estadounidenses se transportaban a naciones que normalmente compraban granos provenientes de otras fuentes, permitiendo de esa manera que esas fuentes abastecieran de granos a la Unión Soviética.

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